lunes, 7 de abril de 2008

Vinicius y las relaciones virtuales



Cuando vivía Vinicius de Moraes nadie soñaba con Internet. El músico y poeta brasileño, está considerado uno de los creadores de la Bossa Nova, suele decirse que Chega de Saudade es el tema que inaugura el género que pasearía la música del Brasil por todo el mundo, y la prehistoria del MPB (Música Popular Brasileña) uno de los movimientos más ricos de la música

Vinicius de Moraes, cuyo nombre completo era Marcus Vinícius da Cruz de Melo Morais, murió en Río de Janeiro en 1980 y cuando la autopista de la información no era siquiera un sueño y una computadora podía ocupar un espacio de 4 x 4 metros cuadrados. Sin duda la web no formó parte de sus percepciones estéticas.

Injustamente considerado un “poeta menor” por los críticos…ohh los críticos!!! ( “Time Magazine diz que o Rolling Stones ya no caben no mundo/ eu digo que lo que no cabe no mundo es Time Magazine” – Caetano-) lo que parece no debía preocupar mucho a Neruda que dedicó páginas de “Confieso” a rescatar una cena memorable entre cangrejos y langostas comidos con las manos chorreando aceite que es realmente un canto a la vida sibarita.

Vinicius escribía casi semanalmente en O Globo “crónicas” que fueron recopiladas en algunos de sus libros, entre ellos uno de los más bellos (no se consigue en Buenos Aires) “Para una Muchacha con una Flor”. Una se llama “Pimpollito Indócil” y tampoco está en la web.

Aunque no textualmente, recuerdo el relato y lo trajo estos días a mi cabeza la situación que atravesará quién decida encontrarse con una amiga virtual. Cuenta Vinicius que en una época comenzó a llamarlo por teléfono de manera insistente una adolescente que se empeñaba en conocerlo. El músico intentó disuadirla por todos los medios posibles incluso amenazando con hablar con sus padres. En medio de esos diálogos – que están incluidos en el relato – y se fueron extendiendo con las semanas, la niña acusó tener 16 años y una irreverente seducción que turbaba al maestro.

Finalmente Vinicius aceptó acordar una cita, una tarde en Ipanema (de la que finalmente desistió). En esa última ocasión y con ánimo intimidatorio Vinicius le dijo “ Y si sos fea?”. Entonces la lolita hizo una pausa y con tono desafiante contestó “ te vas a llevar una sorpresa yo soy un pimpollito indócil”.

Qué segura estaba de su belleza la muchacha, que hoy será una madura mujer que quizá esté o no en el FB. Ella habría ese poema (tan machista según las feministas) donde el poeta habla de su idea sobre las garotas….

RECETA DE MUJER


Las muy feas que me perdonen,

Pero la belleza es fundamental.

Es necesario que haya algo de flor en todo eso,

Algo de danza, algo de haute couture

En todo eso (o entonces que la mujer se socialice elegantemente en azul, como en la República Popular China).
No hay términos medios posibles. Es necesarioQue todo eso sea bello.

Es necesario que de pronto se tenga la impresión de ver una garza apenas posada
y que un rostro adquiera de vez en cuando ese color sólo aprehensible en el tercer minuto de la aurora.

Es necesario que todo eso sea sin ser, pero que se refleje y germine en la mirada de los hombres. Es necesario, es absolutamente necesario que todo sea bello e inesperado.

Es necesario que unos párpados cerrados recuerden un poema de Éluard

y que se acaricie en unos brazos alguna cosa más allá de la carne:

que se los toque como al ámbar de una tarde.

Ah, dejadme deciros que es necesario que la mujer que allí está como la corola ante el pájaro

Sea bella o por lo menos tenga un rostro que recuerde un templo

y sea ligera como un resto de nube:

pero que sea una nube con ojos y nalgas.

Las nalgas son importantísimas. Los ojos, y esto ni se discute, que miren con cierta maldad inocente.
Una boca fresca (¡nunca húmeda!) móvil, viva, es también obstinadamente requerible.
Es necesario que las extremidades sean flacas: que los huesosdespunten, sobre todo la rótula al cruzar las piernas, y las pélvicas puntasen el abrazo de una cintura móvil.
Gravísimo es sin embargo el problema de las clavículas: una mujer sin sabrosas clavículas es como un río sin puentes. Indispensable es que haya una hipótesis de barriguita,

e inmediatamente la mujer se eleve como un cáliz,

y que sus senos sean de estilo greco-romano, antes que gótico o barroco,

Y puedan iluminar la oscuridad con una capacidad mínima de cinco velas.

Es absolutamente preciso que el cráneo y la columna vertebral se vislumbren ligeramente…

¡y que exista un gran latifundio dorsal!

Los miembros que terminen como astas, pero que haya un cierto volumen de muslos

y que sean lisos, lisos como un pétalo y cubiertos de suavísimo vello

absolutamente sensible a la caricia en sentido contrario.

Es aconsejable en la axila un dulce césped de aroma propio apenas sensible (¡un mínimo de productos farmacéuticos!).

Preferibles son sin duda los cuellos largos

de forma que la cabeza dé a veces la impresión ee no tener nada que ver con el cuerpo,

y la mujer nos recuerde flores sin misterio.

Pies y manos deben contener elementos góticos discretos.

La piel debe ser fresca en las manos, en los brazos, en la espalda y en la cara,

Pero los recovecos e interioridades deben tener una temperatura nunca inferior a 37° centígrados,
capaces eventualmente de provocar quemaduras de primer grado.
Los ojos, que sean de preferencia grandes

y de rotación por lo menos tan lenta como la de la tierra;

y que se sitúen siempre más allá de un invisible muro de pasión que es necesario sobrepasar. Que la mujer sea alta en principio.

O, si es baja, que tenga la actitud mental de los altos pináculos.

Ah, que la mujer dé siempre la impresión de que, si se cierran los ojos

al abrirlos ella no estará más presente con su sonrisa y sus intrigas.

Que ella surja,

no venga;

parta, no vaya;

Y que posea una cierta capacidad de enmudecer súbitamente

y hacernos beberLa hiel de la duda.

Oh, principalmente que ella no pierda nunca, no importa en qué mundo,no importa en qué circunstancias,

su infinita volubilidad de pájaro;

y que acariciada en el fondo de sí misma se transforme en esfera sin perder su gracia de ave;

y que exhale siempre el imposible perfume;

y destile siempre la embriagante miel;

y cante siempre el inaudible canto de su combustión;

y no deje de ser nunca la eterna danzarinade lo efímero;

y en su incalculable imperfección constituya la cosa más bella y perfecta de toda la innumerable creación.

No hay comentarios: