Dice Maria O Donell, en su libro, Propaganda K, en la página 210…
…. “ en medio de las denuncias cruzadas a lo largo de la campaña (20007/Capital), Oscar Feito, el secretario de Prensa y Difusión de la Ciudad, inició una escalada contra Wall Street (que seguía operando con este nombre aunque era una empresa controlada por Grupo Al Sur). Primero mandó a preguntar por escrito quién había ordenado la pegatina de afiches de Filmus, sospechando que se trataba de una distribución de la Casa Rosada cuando en realidad debió de ser cursada a través del equipo de campaña.
Luego contrató una auditoría a la empresa de Alberto Scopessi y Cia. S.A. quería saber cuántos afiches del gobierno porteño se habían pegado en las pantallas de hierro verde explotadas por la familia Albistur. Por contrato, las concesionarias del mobiliario urbano están obligadas a conceder espacios gratis para mensajes institucionales. En el caso de Wall Street, la obligación adquirida en tiempos de Grosso representaba 1200 pantallas (con doble faz, un afiche de cada lado) por vez.
Feito intuyó que Wall Street incumplía con sus obligaciones a raíz de la pelea electoral entre Filmus y Telerman (por cierto el Jefe de Gobierno no s quedó atrás en la picardía: hacía firmar los carteles de la ciudad con su logo que decía “Gestión Teleman” y utilizó para su fuerza la denominación "Frente Más Buenos Aires” generando una confusión deliberada entre la comunicación institucional y la propaganda electoral.
El trabajo de Scopessi, que abarcó cinco tipos de afiches con contenidos institucionales diferentes, comprobó que la empresa familiar de Albistur había pegado la mitad de carteles comprometidos en tres oportunidades. El incumplimiento según le informaron los abogados del gobierno porteño era motivo suficiente para quitarle la concesión a Wall Street. Al procurador de la Ciudad, Agustín Zbar, también le preguntaron su opinión sobre la vigencia de los contratos, que según los representantes de Grupo Al Sur tenían validez: entendían que se producía una renovación automática. ZBAR respondió que tal cosa no existía: que estaban vencidos y podían ser anulados en cualquier momento sin necesidad de detectar incumplimientos….”
Dice María O Donell… no la han desmentido
miércoles, 23 de abril de 2008
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